Reseña: ‘Nunca me abandones’, de Kazuo Ishiguro

[Publicado en ‘Libros de Babel’]

Hay quienes piensan que la ignorancia puede ser una bendición. Que es mejor no saber según qué cosas porque el peso de determinadas verdades podría aplastarnos. Eso defendía, por ejemplo, el protagonista de San Manuel Bueno, mártir, de Miguel de Unamuno, que predicaba a sus feligreses sobre una vida eterna en la que no creía para que no cundiese en ellos la desesperanza. Como el propio escritor, este cura de pueblo decide creer en Dios, aunque haga tiempo que ha perdido la fe, porque la alternativa (que tras la muerte sólo haya vacío y olvido) sería demasiado insoportable. Otros, en cambio, piensan que lo verdaderamente insoportable sería que esto que llamamos vida no fuese, en realidad, más que una prueba, un periodo de prácticas en el que hacer méritos para la otra vida, la de verdad.

Nunca me abandones (2005), de Kazuo Ishiguro, no tiene que ver con la religión, pero tiene en común con la obra de Unamuno ese trasfondo sobre si es o no mejor saber el destino que nos aguarda, por muy horrible que sea. Si supone alguna diferencia que el camino hacia esa meta inevitable sea tortuoso o engañosamente edulcorado. Si merece la pena tener esperanza, aunque no haya ninguna razón para tenerla.

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Muere el poeta cordobés Pablo García Baena

[Publicado en ‘Libros de Babel’]

El poeta cordobés Pablo García Baena falleció este domingo a los 96 años en el Hospital Cruz Roja de Córdoba, donde llevaba varios días ingresado. El escritor, miembro del Grupo Cántico, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984, además de galardones como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2008), el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2012) o el Premio Andalucía de las Letras.

Pablo García Baena

Era Hijo Predilecto de Andalucía y también Hijo Predilecto de su ciudad natal, Córdoba, y el Centro Andaluz de las Letras le había nombrado autor de este recién estrenado 2018, lo que el poeta calificó el pasado noviembre como “una exageración”. Su último reconocimiento fue un doctorado honoris causa de la Universidad de Córdoba.

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“El ingenioso arte en miniatura” de Borges, “demasiado exclusivo y artificial” para merecer el Nobel

(Publicado en ‘Libros de Babel’)

“No darme el Premio Nobel se ha convertido ya en una antigua tradición escandinava. Cada año me nominan para el premio y se lo dan a otro. Ya todo eso es una especie de rito”. Lo decía en 1979 Jorge Luis Borges, cuyo nombre era presencia habitual entre los favoritos al galardón desde dos décadas antes y lo seguiría siendo hasta su muerte.

Jorge Luis Borges at his office, Argentine National Library, 1973

El argentino no fue el primero, ni el último, gran escritor que nunca recibiría el premio más importante de la literatura, pero ahora sabemos por qué no lo consiguió. Al menos por qué no lo hizo en 1967. La Academia sueca acaba de desclasificar (algo que sucede una vez transcurridos 50 años) las actas de las deliberaciones de aquella edición, que ha publicado el diario sueco Svenska Dagbladet y en las que se desvela cómo fue el descarte de los 69 aspirantes (aquí está el listado completo) hasta que decidieron darle el premio a Miguel Ángel Asturias.

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John le Carré saca a Smiley de su retiro en ‘El legado de los espías‘

[Publicado en ‘Libros de Babel’]

Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, y lo mismo podría decirse de los escritores o, en este caso, de los espías. A sus 86 años el británico John le Carré regresa a las librerías con El legado de los espías, una novela en la que saca de su retiro a su mítico George Smiley un cuarto de siglo después de su aparición en El peregrino secreto (1990).

John le Carré - El legado de los espías

En esta ocasión la trama está protagonizada por Peter Guillam, colega y discípulo de Smiley en la inteligencia británica, al que el presente reclama para ajustar cuentas por su trabajo durante la Guerra Fría ante una generación que nada sabe, ni entiende, de las redes que se tejieron a un lado y otro del Muro de Berlín.

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200 años de ‘Frankenstein’

(Publicado originalmente en ‘Libros de Babel’)

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Un grupo de amigos alquila una cabaña a orillas de un lago, un entorno idílico para paseos y comunión con la naturaleza que por culpa del mal tiempo pasa a ser una escapada a cubierto, de noches en torno a la chimenea compartiendo historias de fantasmas acompañados por los truenos de la incesante tormenta. Podría ser el inicio de cualquier película (probablemente mala) de terror con adolescentes y monstruos, salvo que la cabaña era en realidad la lujosa Villa Diodati, situada cerca del Lago Lemán (Suiza), y los protagonistas de esta historia, aunque jóvenes, no son los típicos adolescentes atolondrados de las pelis de terror, sino Lord Byron, Percy Bysshe Shelley, John William Polidori, Mary Wollstonecraft Godwin y su hermanastra Claire Clairmont.

Todos ellos coincidieron en la mansión alquilada por Byron en el verano de 1816, un año conocido como el año sin verano por culpa de las consecuencias de la erupción del volcán indonesio de Tambora y de la inusual posición en la que se encontraba el Sol en la época (mínimo de Dalton), lo que dio lugar a un año de temperaturas excepcionalmente bajas y a un verano frío, húmedo y lluvioso, que confinó al popular poeta y a sus invitados en las estancias de la villa, donde por las noches se leían unos a otros los cuentos de fantasmas que habían encontrado en un volumen alemán traducido al francés. Durante una de esas veladas Byron planteó a sus invitados un reto: cada uno debía escribir su propia historia de fantasmas.

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