Reseña: ‘Nocturna’ (Guillermo del Toro / Chuck Hogan)

Publicado originalmente en Cosas de Babel.

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La primera entrega de la Trilogía de la Oscuridad que firman Guillermo del Toro y Chuck Hogan es endiabladamente (nunca mejor dicho) entretenida. Se lee de una sentada (o dos, porque tiene casi 500 páginas) y deja con ganas de más, así que habrá que ir a por los otros dos libros de la trilogía (cuyo título original es The Strain, como la serie). Como seguidora de la adaptación televisiva, tal vez pare de leer cuando vea que la acción se acerca a lo que estoy viendo… o no, ya veremos.

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‘La fórmula Miralbes’ – Braulio Ortiz Poole

(Publicado en Cosas de Babel)

La fórmula Miralbes

La principal pega que se le puede poner a La fórmula Miralbes, la última novela de Braulio Ortiz Poole, es que se hace corta, y no por su breve extensión (supera por poco las 150 páginas, así que podría ser una novella), sino porque hay temas, personajes, historias, de los que te quedas con ganas de leer más, de saber más. Posiblemente el formato elegido por el autor (falso reportaje compuesto por capítulos muy breves en los que se va combinando la narración de los hechos con los testimonios de los principales personajes) condicione la extensión. Tal vez en una obra más larga chirríe un poco esa estructura.

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‘Pálido fuego’ – Vladimir Nabokov

(Publicado en Cosas de Babel)

Pálido fuego, de Vladimir Nabokov (1962), es uno de esos libros que resulta difícil calificar, una obra cuya calidad es sin duda digna de elogio pero que como pieza narrativa no termina de entusiasmar.

Compleja, extraña y, sobre todo, desconcertante, la obra es una falsa edición crítica de un falso poema firmado por un falso poeta estadounidense que acaba de morir asesinado. Y su obra póstuma no podría haber caído en peores manos que en las del también falso (en más de un sentido, como descubrirá quien lea Pálido fuego) profesor Kinbote, un petulante, insufrible, barroco y pretendido erudito (y acosador del fallecido poeta) que arranca su edición crítica con un prólogo en el que narra sus vicisitudes para hacerse con el poema y con los derechos para publicarlo, así como sus posteriores trifulcas con la viuda del autor, con otros estudiosos y con el mundo en general.

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‘El Círculo’ – Dave Eggers

(Publicado en Cosas de Babel)

the-circle-eggersNo es frecuente terminar una novela sin saber si te ha gustado o no. Tampoco acabarla pese a que, página a página, no ha hecho sino enfadarte (una sensación que se incrementaba cuanto más se acercaba el final y menos espacio quedaba para que la cosa se enderezase).

Preguntarte todo el tiempo qué es lo que pretende el autor y por qué ha tomado las decisiones narrativas que ha tomado tampoco ha ayudado a hacer de la lectura de El Círculo, de Dave Eggers, una experiencia placentera.

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‘La chica del tren’ – Paula Hawkins

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Foto: Chicabrandita

(Publicado en Cosas de Babel)

El thriller del año, el bestseller del año, el libro del verano… La chica del tren es el título de moda, tanto aquí como en otros muchos países del mundo donde lleva meses en los primeros puestos de las listas de ventas. Y no sólo triunfa en las librerías. La novela de Paula Hawkins también lo hace en sitios como Goodreads, buen termómetro para medir los fenómenos literarios y donde los usuarios llevan meses añadiéndola masivamente a sus listas de intereses, desde mucho antes de su llegada a las librerías.

Y siguen haciéndolo, a un ritmo que ha sorprendido a la red social. Sobre todo por el poco tiempo que pasa entre que un usuario lo añade a su lista de pendientes y lo pasa a la estantería de leídos. El libro es un éxito de ventas y además los lectores lo devoran.

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‘El océano al final del camino’, de Neil Gaiman

[Publicado originalmente en Cosas de Babel]

“Se había echado a llorar, y yo me sentía incómodo. No sabía qué hacer cuando un adulto se echaba a llorar. Era algo que solo había visto en dos ocasiones: había visto llorar a mis abuelos cuando murió mi tía, en el hospital, y también había visto llorar a mi madre. Los adultos no deberían llorar. No tienen una madre que los consuele”.

Un estanque que es un océano, un océano que es sólo un estanque, y además cabe en un cubo… Un niño que vive una aventura extraordinaria, aterradora, improbable, de la que nada recuerda al crecer. Ni siquiera a esas tres mujeres que le salvaron la vida, tres mujeres que tal vez sean una sola, tan vieja como el mundo y tan improbable como todo lo demás.

El océano al final del camino es una novela corta o un relato largo, una historia deliciosa en su aparente sencillez que se inscribe en el universo onírico y fantástico al que tan afecto es Neil Gaiman pero en la que prescinde del armazón mitológico sobre el que se asientan novelas como American Gods o Los hijos de Anansi. No hay aquí dioses propiamente dichos, o al menos no dioses que conozcamos, pero sí hay criaturas fantásticas, poderosas y terribles, de esas que pueblan las pesadillas, especialmente las de los niños.

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