Publicado originalmente en Cosas de Babel.

La primera entrega de la Trilogía de la Oscuridad que firman Guillermo del Toro y Chuck Hogan es endiabladamente (nunca mejor dicho) entretenida. Se lee de una sentada (o dos, porque tiene casi 500 páginas) y deja con ganas de más, así que habrá que ir a por los otros dos libros de la trilogía (cuyo título original es The Strain, como la serie). Como seguidora de la adaptación televisiva, tal vez pare de leer cuando vea que la acción se acerca a lo que estoy viendo… o no, ya veremos.


No es frecuente terminar una novela sin saber si te ha gustado o no. Tampoco acabarla pese a que, página a página, no ha hecho sino enfadarte (una sensación que se incrementaba cuanto más se acercaba el final y menos espacio quedaba para que la cosa se enderezase).
